Crudo

Mi sangre en la ducha. 2017

Para algunos fotógrafos, las fotos tienen que ser hermosas. No contemplan la posibilidad hacer nada que les saque de su zona de confort o simplemente de hacer un retrato en el que el fotografiado no salga favorecido y considerarlo una buena fotografía.

Para mí, esto es una mentira enorme y una carga que muchos no llegan a sacarse nunca de encima. Considero aburridos los trabajos estéticos, "correctos" y bonitos. En la mayoría de los casos me dejan indiferente.

Cerdo y espina dorsal. 2017
Furgoneta de chatarra. 2017

No me interesa lo bonito y perfecto. La vida también es cruda y está llena de imperfecciones.
Una fotografía directa, explicita, puede estar llena de incógnitas y ser como un puñetazo en la cara.

Carnicero, radial y cuchillo. 2017