Dispara íntimo.

Algo mágico ocurre cuando una persona deposita su confianza en ti y te permite fotografiarle sin ocultar miedos y debilidades, quedando indefenso delante de tu cámara pero sabiendo que está en buenas manos.

Esto pasa cuando te expones y te abres a ellos, confían en ti y de la conexión surge un momento íntimo.

La situación puede surgir con la gente con la que ya tienes amistad y la relación de algún modo se fortalece.

Otras veces ocurre con completos extraños en plena calle y llegan a confiar en tí hasta el punto de invitarte a su casa.

La fotografía de calle termina siendo demasiado fría. Añádele calor.
Exponte a las personas del mismo modo que
quedan expuestos cuando los fotografías.
Sal de tu zona de confort. Habla con ellos. Explícales porque te parecen interesantes o 
porque motivo quieres hacerles una foto.

Confía en ellos y confiarán en ti.