Honestamente.

Cuando empecé con esto de la foto de calle estaba convencido de que solo haría fotos buenas si las hacía sin que la gente se diese cuenta de que estaban siendo fotografiados.

El tiempo ha ido pasando y la mayor parte de mi trabajo sigue esa premisa pero todo cambia cuando empiezas a acercarte mucho a la gente.
Un tipo grande como yo, con una cámara (en algunos casos con un flash de zapata) tapándole media cara. Imposible no darse cuenta. Era necesaria una estrategia alternativa para este tipo de trabajo.

Tengo la suerte de que siempre me ha gustado conocer gente y escuchar sus historias.
Puedo hablar con cualquiera de casi cualquier cosa y lo más importante, tengo la paciencia para poder escuchar hablar a cualquiera casi de cualquier cosa.

Escuchar es la clave en este tipo de fotografía. Es la manera de la que te ganas la confianza de la persona que estás fotografiando.

Escuchas y haces click. De frente, sin disimular. Honestamente.

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